lunes, 2 de febrero de 2015

Cuadrado, el nuevo Di María de Jose Mourinho



La llegada de Juan Guillermo Cuadrado al fútbol italiano fue fruto de la extensísima política de fichajes del Udinese Calcio. La familia Pozzo se hizo cargo del club en 1986, y con la llegada de Gino -en 1993-, hizo de Giampolo, el club friuliano comenzó a sentar las bases del funcionamiento que tiene Udinese hoy día: una red de ojeadores muy amplia, una política de constante inversión a bajo coste y posterior venta, ya haya sido con rendimiento deportivo en el primer equipo, o incluso sin que los futbolistas contratados hubieran tenido experiencia con la zamarra bianconera en la élite.  La llegada de Cuadrado estuvo en esa línea, cuando con 21 años llegó procedente de Independiente Medellín. 

Fue en la temporada 2009/2010, con Pasquale Marino en el banquillo. Era un Udinese que venía de hacer un séptimo puesto la temporada anterior, y que contaba con bastantes jugadores de buen nivel para cubrir las necesidades que podría aportar Cuadrado. Por un lado, en el lateral derecho estaban Mauricio Isla o Dusan Basta, mientras que en el caso de que se hubiese pensado utilizarle más adelantado -algo que no parecía, por entonces, estar en la cabeza de sus entrenadores- tendría la competencia de Simone Pepe o Alexis Sánchez. La consecuencia fueron dos años prácticamente en blanco, que claramente limitaron la progresión del futbolista durante sus primeros pasos en la Serie A. La situación cambió cuando el club friuliano, en la temporada  2011/2012, decidió mandarle cedido al Lecce.  

Los primeros pasos de Cuadrado en Italia, con Udinese, habían sido como lateral derecho en el 4-3-3 de Pasquale Marino. A su llegada a Lecce, con Eusebio Di Francesco en el banquillo, la principal sorpresa fue ver al colombiano como extremo derecho, generalmente en un sistema 4-2-3-1. Los resultados fueron muy negativos a nivel colectivo, y Di Francesco acabó siendo destituido. Su lugar lo ocupó Serse Cosmi, y podemos considerarle el principal punto de inflexión en el juego del futbolista colombiano. Con Cosmi, Cuadrado comenzó a jugar de carrilero derecho, ocupando toda la banda en un sistema con defensa de tres centrales, con lo que empezó a verse comprometido a lo largo de los partidos en muchas situaciones -ofensivas y defensivas- de distinta naturaleza. Comenzó a tener continuidad y una mayor responsabilidad. En el plano personal, su llegada a Lecce coincidió con la también cesión de su compatriota Luis Muriel, factor que pudo resultar importante en su adaptación, también a nivel extra deportivo. 

Cuadrado y Muriel en el Lecce (Temporada 2011/2012)

El Lecce no consiguió salvar la categoría, pero los dos colombianos se habían hecho con un nombre en la Serie A. La Fiorentina, que arrancaba un nuevo proyecto con la llegada de Vincenzo Montella al banquillo viola, incorporó a Cuadrado entre la larga lista de novedades del conjunto toscano para la nueva temporada. El técnico napolitano le mantuvo en el mismo rol en el que había destacado el curso pasado; como carrilero derecho, aunque fue a mitad de temporada cuando el sistema evolucionó, y con él, Cuadrado dio un evidente paso adelante en su juego. Y es que los mejores partidos de esa Fiorentina 2012/2013 vinieron con el tridente Jovetic-Cuadrado-Ljajic, en el que la rotación entre los tres era constante. Cuadrado pasó de ser un hombre de banda, donde aprovechaba su agilidad y desborde para salir hacia fuera y centrar, a ser un atacante que empezaba a dominar muchos más registros: salidas interiores, recepciones entre líneas, paredes en zonas más pobladas. Esa temporada fue sin duda la de mayor enriquecimiento en su juego, y coincidió, además, con la preparación de la selección Colombia para el Mundial de Brasil. 

José Pekerman diseñó un sistema 4-2-2-2, en el que esa línea de 3/4 estaba repartida para él y James Rodríguez, con Falcao y Teo Gutiérrez en la punta. Es decir, sus tres compañeros de vanguardia tenían un enorme arsenal de recursos en el último tercio de campo, y aunque Cuadrado seguía siendo el jugador eléctrico, que desbordaba y que más se pegaba a la línea de cal, estaba obligado a participar en circulaciones y trazar también muchos movimientos de apoyo. Podemos decir que entre 2012 y 2014, Juan Guillermo Cuadrado había evolucionado de manera radical en su manera de jugar al fútbol.

Su fichaje por el Chelsea

El verano de 2014 fue un enorme cóctel de rumores que llegaban desde todos lados. Si situamos esa coincidencia con Muriel en Lecce como un posible empujón anímico en su adaptación al fútbol italiano, el hecho de que ninguna de las operaciones que sonaron antes, durante y después del Mundial de Brasil se concretase, pudo ser causa de un colapso mental para él en los primeros compases de esta temporada 2014/2015: Cuadrado no ha jugado bien en los últimos cuatro meses, salvo alguna aportación muy puntual gracias a su enorme calidad. Su llegada a Inglaterra puede paliar este problema, y desde luego supondrá una explosión en términos de ilusión para el futbolista.

¿Qué ficha el Chelsea?

Un regateador y un velocista. El regate es la principal cualidad de Cuadrado. En términos de elasticidad, tiene una complexión muy parecida a la de Neymar: liviana, muy ágil, capaz de soportar muchos golpes y de escabullirse también de estos. Cuadrado es, por otra parte, rapidísimo, tanto con la pelota conducida, como haciendo desmarques al espacio, como a la hora de recuperar la posición para hacer ayudas defensivas en un momento determinado. 

¿Qué puede aportar al juego del Chelsea?

La llegada de Cesc Fabregas supuso un paso adelante en uno de los principales problemas que el conjunto londinense había tenido la temporada pasada: el ataque posicional. La estructura actual del conjunto de Jose Mourinho es mucho más competitiva en este aspecto, y el fichaje de Cuadrado va a enriquecer aún más esta fase del juego. El colombiano puede tener un papel similar al Ángel Di María que el técnico portugués fichó procedente del Benfica para el Real Madrid. Para empezar, su regate en espacios reducidos genera ventajas de forma constante contra defensas cerradas, y este puede ser un recurso básico, tanto en días exigentes -la eliminatoria del Atlético de Madrid de la temporada pasada es un buen ejemplo-, como frente a rivales bien replegados en competición liguera. 

Lo positivo con Cuadrado es que es adaptable a diferentes escenarios, y este Chelsea, además de manejarse bien con el balón, sigue siendo igual de dañino -o incluso más, tras la incorporación de Diego Costa- cuando sale al contragolpe. Ahí, la incorporación del colombiano es incluso más relevante, dada su tremenda velocidad. Cuando el Chelsea pretenda colocar su bloque a baja altura, y dañar corriendo, Cuadrado será un recurso devastador. Es destacable, hablando de este punto, que en la Fiorentina, Vincenzo Montella le utilice como hombre más adelantado en el balón parado defensivo, y en el más retrasado en el balón parado ofensivo. 

Por último, en el plano positivo, su polivalencia es, sin duda, otro factor a tener en cuenta, ya que en los últimos años, ha jugado de lateral, carrilero, extremo, mediapunta o delantero, y lo ha hecho siempre con bastante naturalidad. 

¿Qué dudas puede haber con él?

En primer lugar, el hecho de que venga de sus peores meses en los últimos dos años y medio, aunque esto pueda achacarse al hecho de que se mantuvo en Florencia después del verano en contra de su voluntad. En segundo, si tenemos en cuenta de que llega para ser el sustituto de Schürrle, hablamos de un jugador para generar, no para terminar. El alemán tenía más tacto para llegar a zona de remate, y más allá de que las cifras goleadoras de Cuadrado fuesen realmente buenas en la temporada pasada, no hablamos de un futbolista que deba sumar un alto número de goles para el equipo. En tercer lugar, el siempre problemático cambio de rol: de ser indiscutible en la Fiorentina, a tener que colgarse de forma constante la etiqueta de revulsivo en su nuevo club. 

Lunes de resaca

Australia, campéon de la Copa de Asia 2015 (foto: afcasiancup.com)

1. Inglaterra


Se jugaba el decisivo choque entre Chelsea y Manchester City, que finalmente acabó resultando, a nivel de juego, bastante decepcionante, y que finalizó en 1-1, de modo que todo sigue igual que antes: 5 puntos entre primer y segundo clasificado. Ambos equipos dejaron claro que había que minimizar riesgos, y solo Manuel Pellegrini trató de agitar el choque con algún cambio ofensivo en el tramo final, que fue bien respondido por Mourinho.

Por debajo, el Manchester United recuperó la tercera posición, después de que el Southampton cayese en casa contra el Swansea City. El conjunto de Louis van Gaal le ganó 3-1 al Leicester City con un once muy ofensivo: recuperó el 4-4-2 en rombo, con Blind como pivote y Rooney, Januzaj, Di María, Falcao y van Persie por delante. Verticalidad y acierto en esas transiciones, las claves del triunfo.

Mantiene el Arsenal la fantástica dinámica en la que an entrado -cinco victorias consecutivas entre todas las competiciones- después de ganarle 5-0 al Aston Villa. La buena noticia es que lo hicieron sin la participación de Alexis Sánchez, que ha salvado varias veces a los gunners esta temporada, y con una gran actuación de Mesut Özil, que fue titular. 

Y sirva la misma lectura para el Liverpool, que le ganó 2-0 al West Hama y lleva 17 de los últimos 21 puntos. Repitió Brendan Rodgers con ese particular 3-4-3, dejando sueltos a Lallana, Coutinho y Sterling. El futbolista brasileño dejó una de las acciones de la temporada en el 1-0, mientras que el técnico norirlandés se llevó otra gran noticia: Sturridge reapareció y marcó.



2. Italia

En la Serie A, la Juventus jugó uno de sus peores partidos de los últimos meses, y no pudo pasar del empate (0-0) en el Friuli frente a Udinese. Allegri contaba con las importantes bajas de Marchisio y Vidal, y la Vecchia Signora volvió al 3-5-2. Pirlo, Pereyra y Pogba, el trío de medios, estuvo muy desconectado y Udinese contragolpeó varias veces con peligro.

No aprovechó ese mal partido la Roma, que el día antes empató frente al combativo Empoli de Maurizio Sarri en el Olimpico (1-1). La Roma volvió a tener problemas para encontrar un ritmo fluido en su ataque, y fue incapaz de someter al trabajadísimo equipo toscano. La baja de Gervinho, aún en la Copa de África, es un problema difícil de resolver.

Por debajo, el Napoli abre brecha en una tercera plaza que es lo mínimo a lo que debía aspirar el conjunto de Rafa Benítez. Logró una importante victoria en Verona contra el Chievo (1-2), y la noticia fue que Manolo Gabbiadini hizo el gol de la victoria. El ex futbolista de la Sampdoria añadirá determinación en los metros finales.

Y una semana más, notas negativas para los equipos de Milan. El AC Milan, al menos, sacó los tres puntos (3-1) contra el casi ya dehauciado Parma, y solo algunos toques de Menez pueden ser rescatados del flojo partido rossonero. El Inter, por su parte, cayó merecidamente en su visita al Sassuolo. Desde el regreso de Roberto Mancini, solo dos victorias en 10 partidos ligueros. 



3. Alemania

Regresó la Bundesliga después del parón invernal, y lo hizo con uno de los partidos más sorprendentes de la temporada. El Wolfsburg le ganó 4-1 al Bayern, y recorta la diferencia con el primer clasificado en ocho puntos. El fantástico rendimiento de De Bruyne, sumado a un partido realmente bueno de Perisic, Dost o Ricardo Rogríguez, explican el descalabro de un Bayern demasiado expuesto en cada contragolpe local.

El otro gran partido de la jornada, al menos a priori, fue el que enfrentó a Bayern Leverkusen y Borussia Dortmund, que acabó 0-0 sin terminar de cumplir las expectativas previas. En los locales destacó Bellarabi, que dejó las mejores acciones ofensivas, y Jurgen Klöpp puede rescatar un buen rendimiento de Hummels, un debut positivo de Kampl, y la reaparición de Marco Reus.

Por debajo, recupera la tercera plaza el Borussia Mönchengladbach, que ganó 0-1 en campo del Stuttgart, mientras que el Schalke 04 regresó a la competición con victoria (1-0 contra el Hannover 96), en el debut de Matija Nastasic. 



4. Francia

El líder visitaba el complicadísimo campo del Monaco, y no pudo pasar del empate a 0. El Olympique Lyonnais acusó la decisiva baja de Lacazette, y no fue capaz de marcar frente a un conjunto que va claramente de la mano de Leandro Jardim: los del Principado no encajan gol en Ligue 1 desde el 29 de noviembre.

Pinchazo que aprovecharon Olympique de Marseille y PSG para acerarse en dos puntos a la cabeza. El conjunto de Marcelo Bielsa le ganó 1-0 al Evian TG, mientras que los parisinos resolvieron con idéntico resultado su enfrentamiento contra el Rennes.



5. Otras ligas

La gran noticia fuera de las principales ligas europeas, es que Australia ganó la Copa de Asia 2015. Lo hizo ganándole en la final a la República de Corea, mostrando un mayor grado de competitividad en los momentos decisivos del partido. Primera vez que los aussies ganan la competición, después sumarse a la Confederación Asiática de Fútbol en el año 2006. 

También llega a las rondas decisivas la Copa de África, y esta semana tendremos las semifinales: República Democrática del Congo - Costa de Marfil y Guinea Ecuatorial - Ghana, para decir los dos puestos en la final. 

Análisis de la Copa de Asia 2015

Australia, campeón (Foto: afcasiancup.com)

La selección australiana se ha proclamado ganadora de la Copa de Asia 2015, después de vencer a la República de Corea en la final por 2-1. Ha sido el primer triunfo de los socceroos en la competición, después de que en el año 2006 se sumasen a la Confederación Asiática de Fútbol. Postecoglou, que había sido nombrado seleccionador en el año 2013, ha apostado por renovar algunos puestos clave después del Mundial de Brasil. 


1. Australia, campeón

La selección australiana ha jugado un torneo, por momentos, sin demasiado brillo, pero dos palabras pueden definirlo: regularidad y competitividad. Solo han perdido un partido, y fue en la última jornada de la fase de grupos -precisamente frente a la República de Corea, su rival en la final-, y fue cuando ya había cerrado su pase a cuartos. El conjunto aussie rindió con especial solvencia en los cruces de cuartos y de semifinales. 


Postecoglou ha tenido muy claro desde el primer momento cual iba a ser su once tipo, y tan solo algunos problemas físicos de Jedinak han hecho rotar posiciones en medio campo. Por lo demás, hemos visto la misma idea de forma constante: un 4-3-3 en el que la idea era hacer transiciones rápidas y verticales siempre que fuera posible.

La portería fue para Mathew Ryan, probablemente el guardameta que mayor sobriedad ha mostrado a lo largo del torneo. De tan solo 22 años, lleva ya dos cursos asentado como titular en la primera división belga, defendiendo arco del Club Brugge. Ha mostrado reflejos y buena intuición.

La línea defensiva solo se ha visto modificada por las bajas puntuales que ha podido haber a lo largo del torneo. La pareja de centrales, formada por Sainsbury y Spiranovic, ha sido la mejor de la competición. Especialmente dulce ha sido el rendimiento de Trent Sainsbury, que a los 23 años está dando los primeros pasos por el fútbol europeo en la Eredivisie. Titular este curso en el PEC Zwolle, ha sido eficaz tanto defendiendo espacios largos, como protegiendo el área en fases de posesión del rival, como incluso, ofreciendo una salida limpia, caso del pase que recibe Luongo para poner el 1-0 en la final. A su lado jugó el central del Western Sidney Wanderers, Matthew Spiranovic. Fue un gran seguro, sobre todo, para gestionar las situaciones de ventaja del combinado australiano, mostrándose muy seguro defendiendo cerca de su área. En los laterales, Franjic (Torpedo Moscow, Rusia) cumplió en derecha, mientras que Davidson (WBA, Inglaterra) ofreció algo más de recorrido en el perfil izquierdo, mostrando muy buen pie para centrar. 

El medio campo fue la línea que sufrió más modificaciones, principalmente porque Jedinak, a consecuencia de algunas dolencias físicas, no pudo tener continuidad. Se asentó el jugador del Crystal Palace a partir de los cuartos de final, y fue clave a la hora de aportar equilibrio y ayudar a guardar los resultados a favor que fue encontrando su selección. Indiscutible en su rol de pivote, el otro que tuvo el puesto asegurado fue Massimiliano Luongo, el MVP del torneo de manera oficial. El centrocampista del Swindown Town mostró recorrido -capacidad para ser determinante en ambas áreas- y ofreció soluciones ofensivas abarcando muchos metros, tanto con recepciones interiores como moviéndose al exterior para atacar por banda. Hizo un fantástico torneo. El tercer centrocampista titular fue Mark Milligan, el futbolista del Melbourne Victory, que rotó entre la posición de interior y la de mediocentro según estuvo o no Jedinak. Se soltó menos que Luongo y ayudó a evitar contragolpes rivales. Bresciano, McKay o Troisi también entraron en la posición.

La delantera estuvo bien definida en todo momento. Los extremos fueron para Robbie Kruse (Bayer Leverkusen) y Matthew Leckie (FC Ingolstad). Dos jugadores rápidos, con buen desborda, que sobre todo dañaron cuando el equipo pudo salir con espacios y velocidad. No obstante, fueron también capaces de ofrecer soluciones recibiendo cerca de las esquinas del campo, y sacando algún buen centro o, simplemente, regateando. No son jugadores específicos para atacar defensas cerradas, pero no desentonaron. La posición de 9 fue para Tim Cahill, que hizo buena esa producción exterior del equipo, tanto de los extremos como de Davidson, capaz de meter muy buenos centros. Importante mencionar también a Juric (Western Sydney Wanderers), que sobre todo fue utilizado con marcador a favor, para aprovechar su zancada y cuerpo para guardar balones directos y dar profundidad al equipo.

Australia se mostró más sobrio que sus rivales en momentos decisivos: defendiendo marcador a favor, ofreciendo soluciones diferentes según las características de sus rivales (hicieron goles en balón parado, en ataques organizados o al contragolpe), e incluso se les vio un punto por encima en el plano físico: más capacitados para ganar disputas, choques y segundas jugadas. En definitiva -y esto quedó de manifiesto de forma más clara en la final-, fueron más competitivos en las diferentes fases del juego.


2. Once ideal (personal)



Mathew Ryan (08-04-1992, Australia, Club Brugge): Ya comenzó el torneo con una gran actuación frente a Kuwait, y desde ahí mantuvo una línea muy regular. Mostró buena armonía entre acciones de agilidad y de dominio de área cuando la selección australiana tuvo que defender marcador favorable.

Cha Du-ri (25/07/1980, República de Corea, FC Seoul): Su buena aportación en cuartos le sirvió para ser titular en semifinales y final. Siempre que entró aportó recorrido, ímpetu, y buenas opciones opciones ofensivas por la banda derecha. Además, su experiencia fue importante en un equipo algo tibio por momentos.

Trent Sainsbury (05/06/1992, Australia, PEC Zwolle): Quizá el mejor central del torneo, sobre todo por su capacidad para hacer cosas diferentes según lo exigía el contexto de partido. Esa versatilidad resultó clave porque Australia se encontró fases de posesión y de defensa organizada. Mostró buena salida de balón.

Matthew Spiranovic (27/06/1988, Australia, Western Sidney Wanderers): Si Sainsbury fue el central con el rendimiento más global, Spiranovic se mostró como el de mayor jerarquía. Inexpugnable en el juego áereo y muy inteligente en las anticipaciones. 

Kim Jin-su (13/06/1992, República de Corea, TSG Hoffenheim): Quedará en el recuerdo su flojísima acción defensiva en la final frente a Juric, pero su torneo fue impecable. Recorrido, una zurda muy fina y, a pesar de ese lance, con una buena aportación defensiva en líneas generales.

Ki Sung-yong (25/01/1989, República de Corea, Swansea City): El motor del centro del campo coreano. Ki se encargó de recoger siempre los primeros pases y distribuirlos con criterio, e incluso de sumarse a la corona del área en alguna ocasión. Algo más apagado en la final, pero, a nivel de regularidad, disputó un gran torneo.

Massimo Luongo (25/09/1992, Australia, Swindon Town): El MVP del torneo, y ganado con creces. De los tres centrocampistas australianos, es el que mostró mayor recorrido e influencia. Tuvo acciones positivas en defensa, y fue capaz de desatascar partidos con recursos distintos; incorporaciones, disparos de media distancia, o desbordes en banda.

Keisuke Honda (13/06/1986, Japón, AC Milan): A pesar de que la eliminación en Japón en los cuartos de final fue un varapalo, el futbolista del Milan hizo una gran fase de grupos, y un partido de cuartos positivo en términos de asumir responsabilidad. La idea de Aguirre, además, se ajustó muy bien a sus características.

Omar Abdulrahman (20/09/1991, Emiratos Árabes Unidos, Al Ain): La gran sensación del torneo. El menudo mediapunta emiratí demostró una finísima pierna izquierda, visión de juego, y -quizá lo más importante- personalidad en los momentos difíciles. Quizá la noticia más estimulante del torneo. 

Son Heung-min (08/07/1992, República de Corea, Bayer Leverkusen): No tuvo una buena fase de grupos por problemas físicos, pero a partir de cuartos fue tan resolutivo como se esperaba. El coreano, de largo, más desequilibrante y decisivo cuando la pelota llegaba a zonas calientes, y quizá, también, el mayor del torneo. 

Ali Mabkhout (05/10/1990, Emiratos Árabes Unidos, Al-Jazira): Máximo goleador del torneo, demostró ser un buen complemento a Omar Abdulrahman. Su estilo, con mucha movilidad y tremenda actividad a la hora de desmarcarse, fueron siempre sinónimo de profundidad y alternativas para el ataque de su equipo.


3. Otros detalles

3.1 El gran rendimiento de la República de Corea

Al combinado dirigido por Uli Stielike le separó de la gloria un mayor grado de competitividad en la final. Una final que dominaron completamente en la primera media hora de juego, y en la que incluso tuvieron buenas opciones durante la prórroga. La tibieza en las áreas les penalizó en exceso. Sin embargo, los coreanos fueron de menos a más en el torneo, acabando probablemente en el pico más alto de forma en comparación a todos los equipos de la competición. La profundidad en los laterales de Cha du-ri y Kim Jin-su, la enorme jerarquía de Ki Sung-yong, la buena aparición del 9 del Sangju Sangmu Lee Jung-hyeop, y sobre todo, la categoría de Sun Heung-min, son buenos argumentos para seguir creciendo, y pasar página después del varapalo de caer en la prórroga del último partido.

3.2 Emiratos Árabes Unidos

La sorpresa más agradable del torneo fue el rendimiento del equipo dirigido por Mahdi Ali. La perla Omar Abdulrahman demostró tener una cantidad de recursos en su pierna izquierda enorme, y el conjunto emiratí buscó que tuviese un escenario cómodo siendo en todo momento valiente, tratando de tener la posesión y mirando siempre hacia delante. Su dupla con Mabkhout, un 9 muy móvil y de enorme actividad, fue el pilar en el que se sustentó el buen rendimiento del equipo. Incluso en el complicadísimo choque de semifinales contra Australia, Emiratos pasó buena parte del encuentro en campo rival, atacando y mostrando capacidad de crear peligro a partir de sus dos mejores futbolistas.

3.3 El espectáculo entre Irán e Irak 

En un choque en el que las connotaciones históricas hacían evidente un duelo de máxima tensión, el torneo se encargó de regalarnos un precioso espectáculo futbolístico. Un 3-3 que acabó en triunfo en la tanda de penaltis para los iraquíes, que lograron el pase a las semifinales. Irán se había mostrado como el equipo más sólido del torneo -probablemente, su defensa posicional fue la mejor de esta Copa de Asia-, pero Irak se aprovechó de la expulsión de Pooladi para encontrar la forma de combatirla. Un partido repleto de emoción en el que Younis Mahmoud o Kalaf, cuando entró en los instantes finales, demostraron que el conjunto Radhi Shenaishil tenía, además de mucho corazón, jugadores con calidad.

3.4 El descalabro de Japón

Que probablemente no fue tal teniendo en cuenta el rendimiento del equipo en el partido frente a los Emiratos Árabes Unidos en los cuartos de final, donde los japoneses llegaron a disparar hasta 32 veces -por 4 en contra- para acabar perdiendo en la tanda de penaltis. La idea de Aguirre estuvo muy bien relacionada con la naturaleza de sus futbolistas, permitiendo la movilidad, basando los ataques en la posesión de balón y la circulación. Sakai y Nagatomo se encargaron de las bandas, mientras que Hasebe, Endo, Honda, Kagawa, Inui, y hasta el punta Okazaki estaban muy activos para participar en las cadenas de pases. Si hay que poner un pero, fue la ausencia de un 9 puro que, o bien finalizase, o bien ayudase a causar mayor desconcierto en el área rival. 

3.5 Otros nombres a destacar

Sardor Rashidov (14/06/1991, Uzbekistán, Bunyodkor): Zurdo, jugó en la banda derecha del ataque uzbeko, y demostró ser el mayor elemento de desequilibrio de su equipo.

Kim Young-gwon (27/02/1990, República de Corea) y Zhang Linpeng (09/05/1989, China): Ambos en la posición de central, son compañeros de equipo en el Guanzhou ET. Si a esto sumamos la llegada de Fabio Cannavaro al conjunto chino, habrá que estar atentos a su posible evolución, porque ambos desmostraron una muy buena comprensión de las exigencias del puesto.