domingo, 21 de diciembre de 2014

Análisis de partidos: Liverpool 2-2 Arsenal

1. Contexto y datos del partido


Jornada 17 de la Premier League: Liverpool 2 (Coutinho, Skrtel) - Arsenal 2 (Debuchy, Giroud)

Datos del partido (Fuente: Squawka)

El Liverpool afrontaba el partido en un momento de la temporada en la que había tenido una ligera mejoría en la Premier League, pero inmerso, aún así, en un rendimiento bastante irregular. El último choque liguero había terminado en una dura derrota en Old Trafford por 3-0, aunque su último partido oficial había sido una victoria (1-3) frente al Bournemouth en Copa de la Liga. El Arsenal, por su parte, llegaba tras haberle ganado al Newcastle, por 4-1, en el que había sido uno de los mejores encuentros de los de Wenger en lo que llevábamos de temporada.

 2. Planteamientos

Brendan Rodgers contaba, como bajas más relevantes, con las ausencias de Sturridge y Balotelli, entre otras. El Liverpool repitió con ese 5-2-3 que vimos en Old Trafford, aunque el comportamiento de uno de los hombres de banda -Markovic- fue más ofensivo que en Manchester. El Liverpool formó con Jones en portería, línea de tres centrales, de derecha a izquierda, formada por Kolo Toure, Skrtel y Sakho. Las bandas fueron ocupadas por Henderson -derecha- y Markovic -izquierda-. En el doble pivote actuaron Gerrard y Lucas Leiva, mientras que el once lo completaron Lallana y Coutinho, con mucha movilidad en 3/4 de campo, que jugaron por detrás de Sterling, el hombre más adelantado.

Arsène Wenger, por su parte, tenía una lista de bajas importantes, entre las que destacaban las de Wilshere, Ramsey, Özil o Arteta, entre otros. El Arsenal formó con el 4-3-3 habitual, con Szczesny en portería, Chambers lateral derecho, Gibbs lateral izquierdo, y pareja de centrales compuesta por Debuchy y Mertesacker. En medio campo, Flamini actuó como pivote, con Oxlade-Chamberlain como interior derecho y Santi Cazorla como interior izquierdo. Arriba, fueron variando mucho la posición los tres delanteros, que fueron Alexis Sánchez, Giroud y Welbeck. 

3. Desarrollo, posibles claves y dirección de campo

El Liverpool fue el dominador en el primer tiempo: básicamente, disparó más veces a portería y apenas recibió ataques claros del Arsenal. Ese dominio se cimentó en una salida de balón limpia. Rodgers eligió otra vez jugar con tres centrales, con los que se emparejaban los tres puntas del Arsenal. Esto, teóricamente, podía provocar robos y contragolpes veloces del conjunto visitante -algo que ya vimos ejecutar muy bien a los gunners contra el Newcastle-, pero el Liverpool supo responder bien esta dificultad. Lo hizo gracias a los apoyos de Leiva y Gerrard, que constantemente ofrecían una opción de pase limpia a sus defensas. Sobre todo el capitán recibió con bastante espacio, de forma que pudo filtrar buenos balones a campo visitante, y si no estaba claro, tocaba hacia fuera, principalmente hacia Markovic, que conducía y metía al equipo en campo rival. No estuvo demasiado preciso el serbio, ni tampoco Lallana, pero sí Coutinho. El brasileño se aprovechaba de que Oxlade y Cazorla debían de dar un paso adelante para que el doble pivote rival no tuviera tiempo para pensar, y los hombres de 3/4 del Liverpool recibieron entre líneas con tiempo y campo para ejecutar. 

El problema del los reds vino después de esas recepciones, y es que durante todo el encuentro echaron mucho de menos la figura de un rematador. Rodgers eligió a Sterling como 9, y quizá hubiese sido una mejor opción en caso de que el partido se hubiese desarrollado en un constante intercambio de transiciones. No fue así y el inglés no pudo aprovechar sitio a la espalda de la defensa del Arsenal, de modo que quedó embotellado en un ataque organizado relativamente constante. Logró abrir el marcador el equipo local gracias a una buena acción de Coutinho, pero en ningún momento el rendimiento en los últimos metros estuvo en consonancia con lo que el Liverpool hacía antes. 

Es difícil de explicar cómo el Arsenal, en el minuto 64, iba ganando el partido. Empataron los de Wenger gracias a una acción a balón parado al filo del descanso -una aislada acción ofensiva-, y mediada la segunda parte cazó una buena jugada para ponerse por delante. El resultado del partido se puede definir entre lo que hizo uno y otro equipo dentro de las áreas. Szczesny estuvo bien, Brad Jones estuvo mal, Giroud tuvo peso en el área, al Liverpool le faltó un 9 que lo tuviera. La acción del 1-2 fue una pelota a la frontal del área, que el francés mandó muy bien hacia un costado para posteriormente acabar ocupando zona de remate y conectar con el centro de Cazorla. 



Trató de rellenar Rodgers el área en los últimos minutos con Borini -que acabó expulsado- y Lambert. El Liverpool seguía encontrando zonas de remate con relativa frecuencia -aunque no de sus puntas-, pero en ningún momento esos remates acabaron siendo buenos. Lo más destacable en ese tramo final fue que Sterling, que jugó ocupando la banda izquierda como falso lateral, empezó a ser bastante más productivo que en el resto del partido. Finalmente, el Liverpool logró empatar en el tiempo de descuento gracias a un buen cabezazo en un córner de Martin Skrtel. En resumen, mejor rendimiento colectivo del Liverpool pero escasa determinacion en ambas áreas, y caso opuesto por parte del Arsenal, que jugó un partido bastante flojo pero que tuvo en Szczesny y Giroud dos activos positivos en momentos puntuales.

4. Reacciones de los protagonistas

Arsène Wenger (Fuente: Web oficial del club): "El resultado es justo viendo lo que ocurrió durante los 90 minutos, pero es frustante para nosotros por la forma en la que concedimos el gol del empate. Sobre todo porque sucedió en un momento en el que teníamos muchos defensas en el campo, y podríamos haber defendido mucho mejor ese saque de esquna".
"Hemos tenido problemas para encontrar nuestro ritmo y no hemos tenido suficiente posesión de balón. Mejoramos en la segunda parte. Después del 1-2 dejamos que ellos controlasen el partido, y no salimos lo suficiente como para conseguir un tercer gol".
"Jugamos con tres delanteros, más Oxlade-Chamberlain y Cazorla. Esto son básicamente cinco jugdores ofensivos, pero tengo la sensación de que no creamos lo suficiente en ataque".

Brendan Rodgers (Fuente: Web oficial del club): "Poco a poco, estamos regresando a donde queremos estar. Hemos tenido una derrota en ocho partidos. Pienso que nuestro rendimiento hoy ha sido fantástico. Empezamos a ver el ritmo de pases, la intensidad, y, muy importante para nosotros, la presión en nuestro juego está regresando".
"Estamos decepcionados con los goles que hemos concedido, especialmente al final de la primera parte. Pero el carácter del equipo fue muy bueno. Hemos jugado mejor y hemos dominado más que el año pasado, cuando ganamos 5-1. Claramente se ve que estamos volviendo a algún lugar cerca de donde hemos estado estos últimos dos años y medio".
"Debimos de defender mucho mejor en el primer gol. Perdimos tres cabezazos en el área. Esto no puede suceder cuando tienes tres centrales en el campo. Debemos de ser mejores en esto, y este no es un problema de organización, es de duelos puntuales. De ganar esos duelos. Al final de la primera parte estábamos jugando muy bien, pero después del 1-1 debimos reagruparnos de nuevo".
"Pero, en definitiva, hemos demostrado nuestro inmenso carácter en el segundo tiempo. Hemos disparado 27 veces. Estamos regresando a nuestro mejor nivel, y con este ritmo de trabajo y mentalidad convertiremos estos empates en victorias".

Análisis de partidos: Real Madrid 2-0 San Lorenzo

1. Contexto y datos del partido

Final del Mundial de Clubes: Real Madrid 2 (Sergio Ramos, Bale) - San Lorenzo 0

Datos del partido (Fuente: Squawka)

El Real Madrid llegaba a la final del Mundial de Clubes inmerso en esa espectacular racha de victorias, que ya alcanzaba, antes del partido, la cifra de 21. Poco más hace falta para resumir el momento de forma actual del conjunto blanco. San Lorenzo, por su parte, había vivido un Torneo de Transición bastante irregular, aunque las últimas sensaciones habían sido más positivas, después de ganar los dos últimos compromisos ligueros. La semifinal frente a Auckland City, sin embargo, fue muy decepcionante, partido que los argentinos solo pudieron resolver en la prórroga.

2. Planteamientos

Carlo Ancelotti tenía la baja más importante de Luka Modric, pero por lo demás el técnico italiano pudo contar con su once de gala. El Real Madrid salió con su particular sistema, variando entre el 4-3-3 y el 4-4-2 según la posición de Bale y si tenía o no la posesión. Iker Casillas jugó bajo palos, con Carvajal como lateral derecho, Marcelo como lateral izquierdo, y la pareja de centrales habitual compuesta por Pepe y Sergio Ramos. En medio campo, Kroos hizo como mediocentro, con Isco como interior derecho y James Rodríguez como interior izquierdo, completando el once Bale como extremo derecho, Benzema como 9 y Cristiano Ronaldo partiendo de izquierda pero con su habitual movilidad. 

Edgardo Bauza, por su parte, mantuvo ese 4-1-4-1 en el que ha variado el equipo en este semestre, dadas las importantes bajas que ha sufrido el equipo con respecto al bloque que ganó la Copa Libertadores. San Lorenzo salió con Torrico en portería, Buffarini y Más como laterales, y Yepes y Kannemann como pareja de centrales. En medio campo, Mercier jugó como mediocentro, con Ortigoza y Kalinski como pareja de interiores. Completaron el medio campo, en las bandas, Gonzalo Verón en el perfil derecho y Pablo Barrientos en el izquierdo, quedando Martín Cauteruccio como único 9.

3. Desarrollo, posibles claves y dirección de campo

El partido se presentó en el escenario esperado en la previa: un San Lorenzo replegado -aunque no excesivamente, la defensa no estaba desde el primer momento metida en área propia-, pero sí realmente cuidadoso a la hora de juntar diez hombres por detrás de la línea de balón, y dejando a Cauteruccio arriba, como única opción para desplegarse. Esto hizo que el conjunto español no pudiera progresar a través de circulaciones interiores. Kroos tenía bastante espacio para tener la pelota, porque Cauteruccio quedaba descolagado intentando coger algún envío de sus compañeros, y Mercier-Ortigoza-Kalinski, el trío central de los argentinos, no se despegaba nunca de su pareja de centrales. El alemán tenía tiempo para pasar el cuero, pero no había receptores de algún envío que encontrase la espalda de algún rival. Isco y James solo la tocaban en paralelo, y  Bale, Cristiano y Benzema quedaban demasiado alejados. Los únicos toques relevantes del francés en el partido fueron cuando se abría a las bandas, y fueron de forma bastante intermitente. La realidad es que el Real Madrid no estuvo bien con balón, pero dos figuras se erigieron para que el conjunto blanco tuviera siempre la final bajo control: Sergio Ramos y Pepe.

El conjunto madrileño podía permitirse el lujo de no tener precisión, porque cuando San Lorenzo trataba de salir, la pareja de centrales eliminaba toda opción de peligro. Lo hicieron además con un enorme abanico de recursos: tanto Ramos como Pepe dejaron cruces largos a bandas -sobre todo el portugués-, ganaron acciones en disputas por dentro, y también evitaron progresiones dando un paso adelante. El partido de ambos fue soberbio, e incluso en la segunda parte, donde San Lorenzo se dejó ver algo más cerca de la portería de Casillas, defendieron la meta ganando algún centro lateral. En definitiva, ambos fueron los grandes protagonistas de la final, porque permitieron al Real Madrid no ponerla en riesgo en ningún momento, sin que los blancos hiciesen un juego en absoluto lúcido, al menos cuando consistía en construir. 

El partido, en líneas generales, tuvo muy poco ritmo porque había muchas infracciones, aunque esto fue, sobre todo, de forma más acentuada en la primera hora de juego. En el tramo final y ya con 2-0, San Lorenzo sí soltó algo más a sus volantes de banda, y dejó que los interiores cazasen algún rebote más cerca de la frontal del área. Eso permitió que el Real Madrid tuviera alguna acción de transición más rápida, y dio la sensación de que en alguna acción de contragolpe los de Ancelotti podrían haber cerrado definitivamente, o al menos, más de lo que estaba, la final, porque en ningún momento pareció estar en riesgo. En resumen, partido poco preciso del Real Madrid alrededor del balón, pero sustentado por un enorme rendimiento de su pareja de centrales, que permitió a los de Ancelotti controlar el choque. Un choque que abrieron gracias a uno de los muchos registros que dominan, en este caso el balón parado ofensivo.

4. Reacciones de los protagonistas

Carlo Ancelotti (Fuente: AS): "Muy feliz porque hemos acabado bien este año. Va a ser un año inolvidable para todos nosotros. Llegamos a una final complicada y tuvimos complicaciones para buscar soluciones ofensivas con eficacia".
"Puedo sentir muchas cosas. Orgullo, felicidad… Estoy en un club que hay jugadores fantásticos. Podemos seguir y tenemos que pensar en el futuro de este club con muchas ganas e ilusión. Se mereció ganar este título. Podemos decir que el Madrid es el mejor equipo del mundo en este momento".
"Si tengo que pensar la clave fue la primera final en la Copa del Rey. Ganar aquella Copa en aquel momento nos dio mucha confianza. La final de Valencia fue determinante. Después el equipo mejoró en cada partido".

Edgardo Bauza (Fuente: AS): "Es un dolor haber perdido. Teníamos la ilusión de poder ganar. El partido fue tan difícil como se suponía. Habíamos planteado un partido para tratar de dificultarles la llegada. Creo que lo logramos, pero el gol a balón parado dificultó mucho las cosas. Nos complicó algo el primer tiempo la tenencia de la pelota. El Madrid ganó justamente y para nosotros fue un honor jugar contra ellos. Nos sentimos orgullosos más allá de la tristeza de haber perdido".
"Derrotas no hay ni dignas ni buenas. Cada derrota me duele. Sea con quien sea. Fue un camino muy largo llegar hasta acá. Pero obviamente que no me gusta perder, más allá de la jerarquía del rival. Nosotros desde lo táctico les cerramos los caminos. Tuvieron la tenencia de la pelota, pero les dificultamos mucho que tuvieran un mano a mano con Torrico".
"No me preocupa porque no le podemos alcanzar. Tenemos apenas 540 millones de diferencia con el Madrid. La diferencia existe contra los cuatro o cinco mejores del mundo, no con todos los equipos del mundo. Después con todos los equipos europeos podemos hacer un partido de igual a igual".

martes, 16 de diciembre de 2014

Ross Barkley en HD



El partido que jugó ayer Ross Barkley contra el Queens Park Rangers me recordó al día que empecé a ver el fútbol en alta definición: otro rollo. Por internet se propagaba como un incendio el fantástico disparo que significaba el gol que abría el marcador en Goodison Park, pero su rendimiento fue bastante más allá que una acción de highlights. La alineación de Roberto Martínez -el técnico español contaba con las bajas de McCarthy y Barry- ya significaba, por sí misma, un punto de enorme interés para sentarte delante de la tele.


El Everton formó en un 4-3-3, con el bosnio Besic como mediocentro, con Naismith como interior izquierdo, y con Ross Barkley como interior derecho. No fue su ubicación en el campo lo que empezó a llamar la atención desde los primeros compases de partido, si no el papel que le dio su entrenador. Sin la figura de Barry, que absorbe todos los primeros pases que van hacia el interior procedentes de la defensa, fue Barkley, y no Besic, quien cumplió con ese papel. Es decir, el organizador del equipo fue él, a pesar de que sobre la pizarra ese rol parecía destinado para el futbolista balcánico. Barkley es un futbolista de conducciones, que luce muchísimo en transiciones rápidas porque verticaliza casi todas sus recepciones, así que la principal duda era ver cómo afrontaba el reto de tener que bajar una marcha en sus intervenciones, dado el riesgo que conlleva conectar con la pelota 20 metros más atrás. 

Pases de Ross Barkley en el partido (Fuente: Squawka)

La respuesta fue sobresaliente. Barkley fue capaz de abrir líneas de pase con una continuidad fantástica -acostumbrado a hacerlo en 3/4, donde hay muchas más piernas tratando de evitar recepciones, para él fue coser y cantar recibir en ventaja frente a un rival que no era nada agresivo a la hora de robar la pelota en posiciones adelantadas-, y lo más destacable fue su comportamiento una vez tenía la pelota. Su abanico de pases fue amplísimo. En corto, en largo, y hacia todas las direcciones, pasando a jugadores cercanos para darle continuidad a la acción, o arriesgando un poco más girando a jugadores rivales. Además, seleccionó muy bien el momento en el que hacer su jugada favorita: arrancar en conducción. Fue su toma de decisiones y su acierto a la hora de ejecutarlas lo más importante a la hora de destacar su rendimiento en este nuevo papel, aunque es clave hablar del paso adelante que dio para asumir la responsabilidad. Mostró una enorme personalidad. Viendo lo bien que lo estaba haciendo, era importante fijarse en su comportamiento cuando su equipo tenía que defender.

Tackles de Ross Barkley en el partido (Fuente: Squawka)

En primer lugar, hay que decir que el rival exigió realmente poco. Sin Zamora ni Austin, los de Redknapp perdieron su principal argumento: juego directo y segunda jugada, y ningún futbolista fue capaz de darle algo mínimamente potable a Edu Vargas, ayer haciendo la función de delantero centro. Barkley eligió bien cuando conducir la pelota, pero lo hizo con cierta continuidad, y eso significaba quedar lejos de la que debía de ser su posición natural en la defensa posicional. En la captura, se observan las veces que Barkley fue al suelo para intentar robar la pelota. Hasta 8, un numero bastante alto. Es decir, tenía que recuperar su sitio con premura y en ocasiones llegaba tarde. Por otro lado, esto tiene una lectura positiva, y fue una cuestión de actitud. Aunque Barkley tiene potencial para convertirse en una estrella mundial, no rehuyó en absoluto retroceder metros, ayudar con algún cruce al otro sector, y en definitiva, estar siempre en disposición de ayudar en esa fase defensiva. Cuando su equipo no tenía el balón rendimiento fue inferior, pero la predisposición, también sobresaliente.

En resumen, el impacto de Barkley, por lectura, determinación y calidad, demostró que en Goodison Park puede estar desarrollándose un futbolista que quizá alcance el nivel de su último gran canterano: Wayne Rooney. Desde luego, visto lo visto ayer, Ross Barkley añadió bastante peso a la balanza positiva de elegir ver al Everton cuando él esté en el campo.


Roberto Martínez habló sobre Barkley después del partido frente al QPR:
"Su futuro es inmenso. Verle jugar fue una alegría para la vista. La forma en la que finalizó para marcar su gol fue excepcional".
"Ha hecho un trabajo impresionante en los entrenamientos y merecía ese gol por querer asumir la responsabilidad".
"¿Ballack? Sí, puede tener semejanzas. La velocidad con la que aprende conceptos, su fuerza y su capacidad técnica le hacen especial".
"Él ha jugado como número 10, pero en una posición más retrasada toma buenas decisiones con el balón. Es bueno para él experimentar en diferentes roles".